ECOLOGÍA Y FEMINISMO EN EUSKADI
por Iñaki Gil de San Vicente. Ponencia para el debate organizado por EGUZKI sobre Movimientos sociales, Feminismo y EcologÍa en la primavera de 1991.
4. Perspectivas.
Las tres tareas arriba expuestas van muy unidas a los marcos y
contextos de emancipación. Las culturas, tradiciones, universos
simbólicos, procesos de autocentralidad colectiva ante
la opresión interna y externa, la historia de la acumulación
capitalista y sus efectos desestructuradores y restructuradores
en la globalidad social, etc, todo ello marca como un sello de
origen a las diversas luchas y sus conexiones mutuas. A la vez,
la extensión de la economía-mundo las acerca y las
interrelaciona.
Nos estamos refiriendo a la innegable presencia del hecho nacional
que en el ecofeminismo presenta exigencias propias. Son éstas:
- ª) Cómo integrar la concepción mundializadora
y totalizante de la ecología con los intereses nacionales
de los pueblos oprimidos.
- ª) Cómo acoplar las necesidades de lucha contra la
crisis ecológica mundial con las necesidades de crecimiento
sostenible y cualitativo de los pueblos oprimidos y necesitados.
- ª) Cómo unir las críticas a la universalización
patriarcal del sexo-género y de su saber civilizacional
con la especificidad nacional de las mujeres que luchan por la
independencia de clase y de sexo.
- ª) Cómo crear instrumentos de decisión y participación
a todas las escalas que superen los marcos restrictivos de la
democracia patriarcal.
La confluencia de experiencias diferentes y su discusión
es imprescindible. Tal vez la situación vasca reúna
algunos puntos de reflexión dependientes de las condiciones
propias:
- un desarrollo capitalista intenso e irracional que ha sido
responsable de una crisis tremenda del ecosistema vasco.
- opresión nacional que condiciona todas y cada una de
las situaciones y problemas.
- fuertes movilizaciones de masas en las que crecen las reivindicaciones
ecologistas y feministas.
- movimientos y grupos sociales con arraigo.
- considerable sensibilidad social ante las agresiones ecológicas,
sexuales y machistas.
- poca legitimidad de los aparatos de Estado y,
- fuerte legitimidad entre los movimientos y grupos sociales
de las prácticas de violencia defensiva en todas sus formas.
Partiendo de los dos párrafos anteriores podemos extraer
unas consideraciones sobre las perspectivas que se abren. Hay
que decir previamente que esa apertura depende de las fuerzas
que dediquemos a ello. Veremos primero las perspectivas generales
y después las nuestras, las particulares vascas.
A nivel general:
- Mientras que se profundiza el deterioro económico mundial
se agrava la crisis ecológica, actualizando las críticas
ecologistas y sus concepciones.
- Mientras que se intensifica la contraofensiva del Nuevo Orden
se asiste a un reforzamiento del patriarcado, actualizando las
críticas feministas y sus concepciones.
- El hundimiento del llamado "socialismo real" facilita
las posturas burguesas en los dos puntos anteriores.
- Los profundos cambios productivos, sociales, tecnológicos,
etc, que se están dando aún no han permitido la
emergencia de saberes y formas alternativas a escala mundial y
estables, encontrándonos pues en un momento de cambio de
subjetividad revolucionaria.
- Las exigencias que lo anterior imponen a los ecologistas y
feministas son grandes, siendo una de ellas la de las relaciones
con otros movimientos de resistencia.
- El conocimiento de lo que sucede en el trasfondo, en los intereses
socioeconómicos de una minoría, en las estrategias
de dominación imperialista aparece como una necesidad imperiosa
para poder responder a los retos vistos.
- Ello nos retrotrae a las cuestiones arriba analizadas y a las
cuales deben responder el ecofeminismo y todos los otros movimientos
reivindicativos.
A nivel vasco:
- Una concreción de los puntos anteriores a nuestras condiciones
nacionales.
- Elaboración de puntos de confluencia de la ecología
y del feminismo en Euskal Herria.
- Buscar formas organizativas y propagandísticas adecuadas
a las necesidades estudiadas.
- Sobre esta base, contactos del ecofeminismo con movimientos,
colectivos, sindicatos, etc, es decir con las formas autoorganizativas
del pueblo trabajador.
- Exposición de criterios y propuestas a esos colectivos
según sus situaciones y problemáticas específicas.
- Elaborar un programa que contenga los puntos comunes de ecologistas
y feministas para exponerlo nacionalmente como aportación
a la emancipación del pueblo trabajador.
Para acabar: la existencia de puntos comunes entre la ecología
y el feminismo, que pueden dar paso al ecofeminismo, no anula
la existencia de reivindicaciones específicas y autónomas
de uno y otro en muchos campos de intervención.
El feminismo no se agota en sus relaciones con la ecología
y viceversa. Cada uno de ellos mantiene su vigencia y operatividad,
aunque la interpenetración en un campo preciso refuerce
su fuerza de impacto crítico.
Una sabia y ágil dialéctica es la garantía
de que todo el potencial liberador de ambos movimiento crezca
tanto en su quehacer autónomo como en su mutua interacción.
Y esta interacción bien puede concretarse en el surgimiento
de organizaciones estrictamente ecofeministas situadas en los
puntos de intersección de ambos movimientos y dotadas de
la capacidad suficiente para operar con libertad en su campo.
Se trata de un reto que más temprano que tarde debe ser
asumido.